La verdad es que ya hacía tiempo que me rondaba por la cabeza la idea de hacer pan, pero nunca me decidía, hasta que me topé con esta receta en el blog de Júlia a la cuina. Es muy sencilla pero resultona y no se necesita ningún artilugio especial, se puede hacer perfectamente en el horno de casa.
La receta original era con pasas pero como a mi no me gustan, las substituí por pepitas de chocolate que también están muy ricas!
El resultado es muy bueno, un pan como los de toda la vida, con la corteza crujiente y la miga compacta y esponjosa, como los que venden en las típicas ferias de artesanos. Además, el añadido de las nueces y el chocolate le dan un toque riquísimo.
Vamos con la receta!
Ingredientes:
- 500g de harina de fuerza
- 10g de sal
- 20g de aceite de oliva
- 300ml de agua tibia
- 10g de levadura fresca
- 100g de nueces peladas
- 100g de pepitas de chocolate maxi (la verdad es que yo las eché a ojo, pero más o menos serian unos 100g)
Preparación:
Deshacemos la levadura con el agua tibia, incorporamos la harina y la sal. Amasamos bien.
Añadimos el aceite y amasamos hasta que esté bien integrado en la masa.
Estiramos la masa con un rodillo, añadimos parte de las nueces y las pepitas de chocolate y doblamos la masa. Repetimos este paso hasta que ya no nos queden nueces y pepitas.
Hacemos una bola con la masa y la colocamos encima de una bandeja de horno con papel vegetal. Tapamos la bola con un trapo de cocina y la dejamos reposar unos 45 minutos o hasta que doble su volumen.
Cuando haya levado, le damos la forma que más nos guste. Lo volvemos a tapar y lo dejamos en reposo hasta que aumente de volumen.
Precalentamos el horno a 210º.
Justo antes de meter el pan en el horno, le tiramos unas gotitas de agua por encima.
Metemos la bandeja con el pan en la parte baja del horno y lo horneamos durante 10 minutos a 210º. Cuando hayan pasado los 10 minutos, bajamos la temperatura a 200º y lo horneamos unos 30 minutos más.
Lo sacamos del horno, lo dejamos enfriar encima de una rejilla y ya estará listo para cortar y comer!
Chic@s, os voy a contar la historia de como nació el Tupper Miquetes.
Érase una vez una mousse de chocolate que hice para la clase de francés y que gustó mucho a mis compañeras de clase, especialmente a Irene. En esa época yo hacia un dulce al año, no era tan pastelera como ahora.
Durante los últimos diez años, en muchas ocasiones, Irene me ha ido recordando lo buena que estaba esa mousse de chocolate para ver si me animaba a hacerla otra vez.
Como en los últimos años me he aficionado mucho a hacer todo tipo de dulces, un día me dijo: "Tu lo que tienes que hacer es como un Tupper Sex pero con dulces. Tienes que hacer un Tupper Miquetes! Nos preparas una muestra de dulces y nosotros los probamos" - Y quedamos que cuando Paula, que vive en Bilbao, viniese a Girona yo les montaria un Tupper Miquetes.
Dicho y hecho, Paula dijo que venia, les preparé unos dulces, invité al grupito de la uni (con novietes, maridos y futurísimos incluidos) a mi casa, fueron felices y comieron dulces de Miquetes Dolces.
Y ésta, chic@s, es la historia de cómo nació el primer Tupper Miquetes. El primer y último? Quién sabe...ya veremos hasta cuando les dura el empache xD
Os dejo algunas de las fotos de la celebración del Tupper Miquetes. Más abajo encontraréis la receta de LA MOUSSE DE CHOCOLATE.
Brownie de Oreos
Bizcocho de frambuesas
Huesos de santo y cookies veganas
Ahora si, vamos con la receta de la mousse!
Ingredientes:
- 250g de chocolate sin leche troceado
- 4 huevos ( separadas las yemas de las claras)
- 75g de azúcar
- 75g de mantequilla blanda
- 4 cucharadas de leche
Preparación:
En un recipiente, llevamos la leche a ebullición, retiramos del fuego, añadimos el chocolate y removemos enérgicamente hasta que esté totalmente deshecho.
Añadimos al chocolate caliente, la mantequilla y removemos hasta que esté integrada.
Incorporamos las yemas al chocolate sin dejar de remover hasta obtener una mezcla homogénea. El chocolate no puede estar caliente ya que se nos cuajarían las yemas.
Montamos las claras a punto de nieve y las incorporamos al chocolate con movimientos envolventes hasta que se integren bien.
Vertemos la mousse en vasitos y decoramos al gusto.
Hay que guardar la mousse en la nevera y consumirla en el mismo día ya que lleva huevo crudo.
En cuanto vi esta receta en el blog de Megasilvita corrí a comprarme el molde de silicona Pillow Silikomart Professional para poder hacerla.
Se trata de unas tartitas tipo mousse con una base de bizcocho de chocolate con leche y un glaseado de chocolate negro. Son tan monas y elegantes que parecen las que encontramos en las pastelerías.
La receta es un poco larga ya que tiene varias preparaciones pero no tiene una gran dificultad.
Vamos allá!
Ingredientes:
Para la placa de bizcocho de chocolate con leche:
- 1 huevo
- 20g de azúcar blanco
- 30g de harina
- 40g de chocolate con leche
Para la mousse de chocolate blanco:
- 1 clara de huevo
- 20g de azúcar blanco
- 170ml + 30ml de nata para montar (recordad que para que monte tiene que tener un mínimo de 35% de materia grasa y tiene que estar muy fría)
- 180g de chocolate blanco
- 3 hojas de gelatina
Para el glaseado de chocolate negro:
- 60ml de nata para montar (35% m.g)
- 90g de azúcar blanco
- 30g de cacao en polvo puro sin azúcar
- 2 hojas de gelatina
- 15ml de agua templada
-15ml de agua muy fría
Preparación de la placa de bizcocho de chocolate con leche:
Precalentamos el horno a 180º con calor arriba y abajo y engrasamos el molde.
Derretimos el chocolate con leche al baño María y reservamos (También se puede deshacer en el microondas pero es que yo no soy muy fan de este electrodoméstico :P)
En un bol, batimos el huevo con el azúcar blanco hasta que blanquee. Incorporamos la harina y mezclamos con movimientos envolventes.
Añadimos el chocolate con leche y volvemos a remover hasta obtener una mezcla homogénea.
Volcamos la masa dentro del molde y lo metemos en el horno. Como es poca cantidad de masa, en unos 12-15 minutos ya estará lista.
Dejamos enfriar la placa de bizcocho sobre una rejilla. Cuando esté fría, cortamos rectángulos del mismo tamaño que nuestras tartitas ya que serán las bases de estas.
Preparación para la mousse de chocolate blanco:
Ponemos las hojas de gelatina en remojo con agua muy fría. Deben quedar totalmente cubiertas y estar así unos 10 minutos.
En un bol, montamos la clara de huevo a velocidad alta. Cuando esté semi montada, añadimos el azúcar poco a poco sin dejar de batir. Seguimos montando hasta conseguir un merengue blanco, brillante y muy firme. Lo reservamos en la nevera.
En otro bol, semi montamos los 170ml de nata aumentando la velocidad progresivamente, hasta obtener una consistencia cremosa pero que no sea muy firme. Reservamos en la nevera.
Derretimos el chocolate blanco al baño María. Removemos para atemperarlo un poco y reservamos.
Colocamos los 30ml de nata en un cazo y la calentamos. Añadimos las hojas de gelatina que teníamos en remojo bien escurridas y removemos con una cuchara para que se deshagan.
Incorporamos esta mezcla al chocolate blanco derretido y removemos hasta obtener una pasta. Así bajaremos también la temperatura de la mezcla.
Sacamos la nata semi montada de la nevera y la incorporamos a la mezcla del chocolate blanco con una espátula y realizando movimientos envolventes. Añadimos el merengue siguiendo el mismo procedimiento.
Metemos la masa en una manga pastelera y la repartimos en los 8 compartimentos del molde hasta 3/4 de se capacidad.
Colocamos una base de bizcocho de chocolate con leche en cada uno de los compartimentos presionando ligeramente para que se adhiera a la masa y no queden burbujitas de aire.
Lo metemos en el congelador un mínimo de 4 horas.
A continuación os dejo un vídeo sobre como usar del molde Pillow.
Preparación para el glaseado de chocolate negro:
Remojamos las hojas de gelatina en agua muy fría durante unos 10 minutos.
Tamizamos el cacao en polvo.
Mientras, en un cazo, mezclamos el azúcar, la nata y el agua templada. Removemos con unas varillas hasta que estén bien integrados entre si.
Llevamos el cazo a fuego medio controlando la temperatura con un termómetro de azúcar. Cuando llegue exactamente a 80º lo retiramos del fuego.
Incorporamos el cacao en polvo y removemos enérgicamente con unas varillas de mano. En caso que os quede una mezcla irregular o con grumos, podéis pasarle el túrmix hasta que quede una mezcla super fina.
Añadimos las hojas de gelatina bien escurridas a la mezcla y removemos hasta que estén totalmente deshechas.
Añadimos el agua fría removiendo con movimientos envolventes y suaves. Dejamos reposar a temperatura ambiente.
Al bajar la temperatura puede que el glaseado adquiera densidad. Para usarlo, solo hay que calentarlo un poquito y dejarlo reposar antes de glasear las tartitas. La temperatura perfecta para aplicarlo es de unos 30º.
Glaseado:
Sacamos las mini tartas del congelador y las retiramos del molde con mucho cuidado para que no sufran daños. Si os cuesta mucho desmoldarlas, podéis esperar a que el molde se atempere un poco o mojarlo un poco con agua caliente.
Colocamos las tartas sobre una rejilla y la rejilla encima de un recipiente que recoja el exceso de glaseado (plato hondo, bandeja de horno...). Es importante que las tartas no se toquen entre ellas para que quede un glaseado perfecto.
Empezamos a verter el glaseado por encima de las mini tartas sin parar.
Cuando las tengamos todas glaseadas, las dejamos reposar un poquito y las decoramos a nuestro gusto. Yo las decoré con frambuesas y un poco de viruta de pan de oro.
¡A la segunda va la vencida! No es la primera vez que hago este bizcocho, de hecho es una de las primeras recetas que hice en mis inicios reposteros, pero el primer intento no salió bien.
El problema del primer intento es que seguí la receta al pie de la letra, es decir, lo hice todo con el túrmix tal y como hace la chica del vídeo y me quedó una masa muy liquida que no se horneaba ni a tiros. Con lo que el resultado fue un bizcocho con textura de cheesecake pero sin cheese. De sabor estaba muy rico, pero como ni era el resultado esperado ni a mi me entusiasma la textura del cheesecake (si, lo confieso, no me gusta el cheesecake!), no quedé satisfecha.
Así pues, pasados los años y con más experiencia reposteril acumulada, lo volví a intentar cambiando un poco el procedimiento de la receta. Esta segunda vez, sólo utilicé el túrmix para triturar la naranja y para las demás mezclas usé las varillas eléctricas.
¡Vamos con la receta!
Ingredientes:
- 250g de harina
- 100g de aceite
- 3 huevos
- 1 sobre de levadura
- 250g de azúcar
- 200g de chocolate troceado
- Una pizca de sal
- 1 naranja
- 1 yogur natural
Preparación:
Precalentamos el horno a 180º y engrasamos el molde del bizcocho.
Tamizamos la harina con la levadura.
Lavamos la naranja, le quitamos un poco de piel para que no amargue tanto, la cortamos en trocitos y la trituramos con el túrmix junto a uno de los huevos.
En un bol, batimos con las varillas eléctricas el puré de naranja, los otros dos huevos y el azúcar hasta que la mezcla esté esponjosa.
Añadimos el yogur, el aceite, la sal y la harina con la levadura y batimos hasta obtener una mezcla homogénea.
Volcamos la mezcla en el molde y repartimos por encima el chocolate troceado.
Horneamos durante 25-30 minutos, hasta que al pinchar con un palillo éste nos salga limpio.
Esta vez siiiiiiii! quedó perfecto y súper esponjoso!!!
Aquí os traigo un resumen de los dulces que he hecho en Navidad! Vaya...de los que he tenido tiempo de hacer :P
En primer lugar, tenemos las trufas que hago cada año para mi cumpleaños según manda la tradición inventada por mi. En los últimos años llevo hechos ya unos cuantos dulces pero las trufas son las que más triunfan con diferencia. Cuando las hago, me las pide todo el mundo!
Siempre hago 3 variedades de trufas: las de chocolate con ron, las de chocolate con ron espolvoreadas con chocolate blanco y las de chocolate con naranja y Cointreau. Tengo que decir que, esta receta junto con la del bizcocho de piñones de toda la vida de mi madre, son TOP SECRET.
Y en segundo lugar, tenemos las galletas decoradas de navidad. Opté por hacerlas un poco más cuquis con colores pastel y menos tradicionales.
Las decoré todas con glasa menos los cuadraditos de Feliz Navidad que los hice con fondant.
En las fotos no se aprecia pero los copos de nieve blancos y rosas y las "tarjetitas" de feliz navidad están cubiertas de purpurina fina comestible.
Con el otoño llegan los dulces típicos de esta época y uno de ellos son los panellets. Los panellets son un dulce típico de Cataluña, Aragón, Valencia y Baleares que se preparan el día 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos. Suelen prepararse en forma de bolita y se rebozan generalmente con frutos secos. Los más conocidos son los de piñones, aunque existen otras variedades como las de coco, chocolate, naranja, pistachos...
En casa los hacemos cada año, además en esta época también son las fiestas de mi ciudad y es como que unas "Fires de Sant Narcís" sin panellets, no son lo mismo. Siempre hacemos el surtido de piñones, almendras, coco y chocolate.
Antes de ir con la receta, quiero pedir perdón por la calidad de la foto...no nos entendimos muy bien ayer la cámara y yo :P
Esta receta es la que ha hecho mi madre toda la vida. Es una receta de las de siempre, de las tradicionales, o sea que seguro que triunfáis. Como muchas recetas tradicionales, las cantidades de algunos ingredientes como los frutos secos, el chocolate o el coco, van a ojo.
Ingredientes:
- 500g de harina de almendra
- 400g de azúcar
- 300g de patata
- 2 claras de huevo batidas
- 2 yemas de huevo batidas
- Piñones
- Almendra en cuadraditos
- Coco rallado deshidratado
- Cacao en polvo
- Azúcar glacé para decorar los panellets de chocolate
Preparación:
Con antelación, hervimos las patatas con la piel. Cuando estén cocidas, las sacamos del fuego y dejamos que se enfríen un poco para poder quitarles la piel. Las machacamos con un tenedor hasta que queden hechas puré y las dejamos enfriar por completo antes de ponernos manos a la obra con la masa.
Sobre nuestra superficie de trabajo vertemos la harina de almendra, las patatas hechas puré y el azúcar. Mezclamos todo con las manos hasta obtener una masa homogénea.
Precalentamos el horno a 180º y cubrimos las bandejas de horno con papel vegetal.
Dividimos la masa en dos y reservamos una de las mitades. Con la otra mitad, hacemos bolitas, las pasamos por las claras de huevo y las rebozamos con los piñones o con las almendras (según lo que más os guste).
Colocamos los panellets en las bandejas y los pincelamos con las yemas de huevo.
Cogemos la mitad de masa que habíamos reservado y la dividimos en dos. Una de las mitades la mezclamos con el coco rallado (al gusto), le damos la forma que queramos y los pintamos con yema de huevo para darles un poco de color. Yo a los de coco les doy forma de montañita.
Para los de chocolate, mezclamos lo que nos queda de masa con el cacao en polvo (al gusto), hacemos bolitas y espolvoreamos azúcar glacé por encima.
Horneamos unos 10 minutos o hasta que estén doraditos.
Hacía tiempo que quería hacer esta receta pero la dificultad de adquirir uno de los ingredientes, los Butterscotch Morsels, me echaba para atrás. Finalmente vi que en la tienda online de Alma's Cupcakes los vendían y compré un paquete juntamente con un paquete de Reese's...por eso de no comprar solo una cosa jijiji que ricos! :P
La receta también la saqué del blog de Alma Obregón y tal y como ella dice estos muffins están para chuparse los dedos!
Aquí tenéis la receta:
Ingredientes:
- 115g de mantequilla a temperatura ambiente
- 150g de chocolate negro finamente troceado
- 180g de chocolate negro en trozos grandes
- 325g de harina
- 1 cucharadita de levadura química
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de pasta o extracto de vainilla
- 125g de azúcar moreno
- 2 huevos L
- 180ml de leche
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 100g de Butterscotch Morsels (también se pueden usar chips de chocolate blanco)
Con estos dos ingredientes, está bueno seguro!
Preparación:
Precalentamos el horno a 180º y preparamos las cápsulas de muffins.
Mezclamos la leche con el zumo de limón y dejamos reposar unos 5-10 minutos para obtener una especie de buttermilk.
Derretimos los 150g de chocolate al baño maría junto con la mantequilla. Retiramos del fuego y dejamos templar.
En un bol tamizamos los ingredientes secos: harina, sal, bicarbonato, levadura. Reservamos.
Con unas varillas batimos el chocolate derretido con el azúcar. A continuación incorporamos los huevos, la leche y la vainilla. Con la ayuda de una espátula incorporamos la harina hasta que la masa esté uniforme.
Añadimos los 180g de chocolate y los Butterscotch Morsels.
Repartimos la masa en las cápsulas, llenándolas hasta al menos 3/4 de su capacidad.
Horneamos 25 minutos. Sacamos los muffins del horno y los dejamos templar en el molde.
Por dentro...amor total!
Están más ricos si os los coméis templaditos.
Ésta receta la tenéis que hacer sí o sí, seguro que os gusta!!
Este es un dulce que me encanta porque además de estar riquísimo, tiene una estética muy natural y rústica, a la vez que elegante. Vamos, que es un postre muy cuqui de toda la vida!
Decidí hacerlas rellenas de crema pastelera porque son las clásicas y de ganache de chocolate porque a mi no me gusta la crema. Digo yo, que ya que las hago las tendré que probar! :P
Como no soy muy fan de la gelatina, para que la fruta luciera más, utilicé azúcar glacé y brillo de manzana (yum!).
Vamos con la receta!
Ingredientes para la masa quebrada (salen unas 13 tartaletas en moldes de 10 cm):
- 250g de harina
- 150g de mantequilla bien fría
- 30g de harina de almendra
- 80g de azúcar glacé
- Una pizca de sal
- Un huevo frío
- Una cucharada de agua fría ( por si la necesitamos)
Preparación:
En el bol de la KitchenAid batimos a velocidad baja las harinas, la sal, el azúcar y la mantequilla hasta que parezca pan rallado.
Añadimos el huevo. Si vemos que la masa se mezcla bien y queda compacta no necesitaremos el agua. Si vemos que cuesta que quede una masa uniforme, entonces añadiremos la cucharada de agua fría.
Hacemos una bola con la masa, la ponemos entre dos papeles de hornear y la aplanamos un poco con el rodillo (4-5 mm). Lo ponemos tal cual en la nevera unos 20 minutos.
Pasados los 20 minutos, estiramos la masa con el rodillo hasta que tenga unos 2-3 mm de grosor.
Cortamos la masa en círculos de un tamaño un poco más grande que los moldes de las tartaletas y forramos los moldes que previamente habremos engrasado. Recortamos la masa sobrante con un cuchillo y pinchamos la base con un tenedor.
Congelamos las tartaletas unos 15 minutos y mientras precalentamos el horno a 180º.
Sacamos las tartaletas del congelador y les ponemos encima papel de aluminio con algún peso (garbanzos, arroz, pesos de hornear...) para evitar que la masa suba durante el horneado.
Horneamos durante unos 8-9 minutos y retiramos el papel de aluminio con los pesos. Horneamos un ratito más, hasta que las bases estén totalmente horneadas y doraditas.
Dejamos templar y desmoldamos.
Tartaletas recién salidas del horno
Ingredientes para el relleno:
Crema pastelera:
- 500g de leche
- 90g de yemas de huevo
- 100g de azúcar blanco
- 45g maicena
- 1 vaina de vainilla (o el aroma que prefiráis: ralladura de limón o naranja, canela...)
Ganache de chocolate:
- 250 ml de nata para montar (mínimo 35% materia grasa)
- 320g de chocolate de cobertura
Para preparar la crema...
En un cazo calentamos la leche con la mitad del azúcar y la vainilla
En un bol batimos las yemas, la maicena y el resto del azúcar hasta obtener una mezcla homogénea.
Cuando la leche esté templada, vertemos un poco en el bol de las yemas y lo disolvemos bien. Lo añadimos al resto de la leche.
Sin dejar de remover, calentamos la mezcla a fuego lento hasta que espese. Retiramos del fuego y removemos sin parar para que no se formen grumos. Cuando la crema sea homogénea y lisa, la ponemos otra vez en el fuego y esperamos hasta que hierva.
Retiramos del fuego, dejamos templar un poquito (para no quemarnos las manos) y rellenamos una manga pastelera.
Finalmente, llenamos las tartaletas con la crema.
La crema que sobre, la podemos guardar en la nevera cubierta con un papel film "a piel".
Para preparar el ganache...
En un bol, cortamos el chocolate en trocitos.
En un cazo, llevamos la nata a ebullición y la vertemos sobre el chocolate. Mezclamos muy bien y rellenamos las tartaletas con una cuchara.
Brillo de manzana
Ingredientes para el brillo de manzana:
- Las pieles y los corazones de 3 manzanas
- 1 vaso de azúcar blanco
- 1 vaso de agua
Preparación:
Lo ponemos todo en un cazo y lo dejamos hervir a fuego lento unos 30-35 minutos, hasta que espese. Lo podemos guardar en la nevera, en un tarro de cristal, y cuando lo vayamos a utilizar lo calentamos unos segundos en el microondas para que no esté tan espeso y sea más fácil pintar las tartaletas.
Para decorar, colocamos la fruta que más nos guste encima de las tartaletas y las espolvoreamos con azúcar glacé o las pintamos con el brillo de manzana.
Ojoo!! Hay que conservar las tartaletas en la nevera ya que tienen crema pastelera y ganache de chocolate.
Espero que os guste y que intentéis hacer la receta, las tartaletas son amoooorrr!!!
Últimamente he estado muy liada y por eso éste post va con unos dos meses de retraso, pero bueno...más vale tarde que nunca! :P
Aquí tenéis mi primera tarta de fondant, la hice en honor a Dúnia que nos tiene el corazón robado desde el día que nació. Dúnia es la primera hija de mis amigos Irene y Ferran y para darle la bienvenida al mundo le hice un layer cake de ganache de chocolate y mermelada de naranjas dulces que estaba riquísimo.
Antes de hacer la tarta, miré miles de vídeos tutoriales de como forrar una tarta con fondant. La verdad es que la teoría parecía muy fácil pero a la hora de la práctica la cosa no fue muy bien...
La primera vez que intenté forrar la tarta se me resquebrajó el fondant por completo y lo tuve que tirar porqué se manchó de ganache.
La segunda vez que lo forré fue un poco mejor aunque no pude evitar que quedaran algunas pequeñas grietas. Por suerte, las pude disimular un poco con el alisador y con la ayuda del lazo rosa :P
Os dejo aquí las fotos de la tarta.
La familia al completo
Aunque no me quedó perfecta, para ser mi primera tarta de fondant no está mal, no?
El otro día hice cookies veganas para la jornada de puertas abiertas de la residencia de estudiantes donde trabajo...si ya sé, la foto es un tanto navideña pero es que no me acordé de fotografiarlas y tenia ésta de cuando las hice en navidad...y además, con las temperaturas de los últimos días, echo mucho de menos el frío navideño xD
Para las jornadas de puertas abiertas, también preparé el bizcocho esponjoso y crujiente de frambuesas. Podéis acceder al link de la receta clicando aquí.
La receta es del libro "Objetivo: galleta perfecta" de Alma Obregón. En el libro usa leche de soja o de avena pero yo prefiero el sabor que le da la leche de almendras, quedan más ricas. De todos modos, podéis utilizar la leche vegetal que más os guste, hay muchísimas!
Vamos allá!
Ingredientes:
- 160ml de aceite de oliva suave o de girasol
- 75g de azúcar moreno de caña integral
- 60g de azúcar blanco
- 250g de harina
- 1 cucharada de maicena
- 1 cucharadita de levadura en polvo
- 60ml de leche de almendra (o de soja, avena, avellanas, arroz...)
- 80g de chips de chocolate negro
- 80g de chocolate negro cortado en trocitos
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
Preparación:
Precalentamos el horno a 180º y preparamos una bandeja de horno con papel vegetal.
Tamizamos la harina, la levadura y la maicena y reservamos.
En un bol, batimos bien el aceite con los dos tipos de azúcar hasta que este todo bien integrado (se puede hacer perfectamente con la varilla manual). Incorporamos la leche, el extracto de vainilla y mezclamos hasta obtener una mezcla homogénea.
Incorporamos la mezcla de harina poco a poco hasta que esté bien integrada.
Luego añadimos los chips y los trocitos de chocolate y lo mezclamos todo con una espátula.
Con una cuchara de postre, vamos cogiendo bolitas de masa y las vamos colocando en la bandeja de horno. Las aplastamos con las manos para que queden planas.
Las metemos en el horno durante 8-9 minutos o hasta que estén doraditas.
Las sacamos, las dejamos enfriar y nos las comemos!
La verdad es que ésta receta es una de mis favoritas, sólo tiene ventajas:
- Es muy rápida de hacer.
- Las galletas quedan riquísimas.
- No contiene ningún producto de origen animal ( Animal cruelty free! Yay!).
- La pueden disfrutar casi todos los públicos (vegetarianos, veganos, intolerantes a la lactosa o al huevo...)
Os dejo aquí también unas fotos de unas galletas decoradas que hice para un cumpleaños y un bautizo:
Hoy os traigo la tarta que hice para el aniversario de bodas de una compañera de trabajo, Yolanda y su marido, Rafa. Yolanda me pidió que se la hiciera de chocolate, entonces pensé: "¿que es lo que queda de diez con el chocolate? La naranja!" Chocolate y naranja son un matrimonio perfecto y delicioso!
Así pues, hice un bizcocho básico añadiéndole la ralladura de una naranja. Luego lo "emborraché" con almíbar de Cointreau y para el rellenó utilicé una confitura de naranjas dulces.
Para cubrir la tarta hice un delicioso ganache de chocolate (sé que me quedó delicioso porque me comí el que sobró xD).
También utilicé el ganache de chocolate para hacer unos detalles con la manga pastelera en la base y en la parte superior de la tarta. Los corazones y las letras son de fondant y los espolvoreé con polvos comestibles dorados. Los anillos también son de fondant, pintados con pintura comestible dorada y espolvoreados con polvos dorados para darles más brillo.
Los corazoncitos son sprinkles grandes de azúcar.
Detalle del corte
Naranja y chocolate!! Que ricooo!!!
De esta tarta no pongo la receta ya que es muy básica. Pero no dudéis en preguntarme si tenéis alguna duda!
Espero que os haya gustado!
Voy a seguir con los dulces, ahora me toca hacer galletas! Ya las veréis por aquí!
Los éclairs son un postre típico francés de forma alargada, que se elaboran con la misma masa que los petit choux (profiteroles). Éclair significa "relámpago" y se cree que recibió este nombre en francés por la forma en la que brilla cuando se cubre con el glaseado. Este dulce se originó en Francia a principios del siglo XIX.
Se pueden rellenar de cualquier cosa: crema, nata, trufa... Yo en este caso los rellené de nata y de nata con sabor a frambuesa. Tengo que confesar que, en realidad, la nata de frambuesa tenía que ser un praliné montado de avellanas pero...no salió y tuve que improvisar con lo que tenía a mano XD Por suerte, el resultado fue exquisito.
Vamos con la receta!
Ingredientes:
Para la masa choux:
- 150g de harina
- 100g de mantequilla
- 250g de agua
- 4 huevos ( puede que necesitéis alguno más o alguno menos)
- 5g de sal
- 5g de azúcar blanco
Para la nata normal y la nata de frambuesa:
- Entre 60-75 g de azúcar glasé por cada 250 ml de nata
- Pasta de frambuesa al gusto ( yo uso la de Home Chef)
En un cazo, ponemos a hervir el agua con la mantequilla, la sal y el azúcar.
Retiramos del fuego y añadimos la harina. Mezclamos muy bien para que no nos queden grumos. A continuación, ponemos la mezcla en el fuego para secar la masa removiendo de vez en cuando para que no se nos queme.
Cuando la masa se nos despegue bien de las paredes del cazo, la pasamos a un bol y empezamos a añadir lo huevos uno a uno. Hasta que el primer huevo no esté bien integrado en la masa, no echaremos el siguiente y así sucesivamente. Dependiendo del tamaño de los huevos y de lo que hayáis secado la masa, necesitaréis más o menos huevos.
Metemos la masa choux dentro de una manga pastelera y hacemos las formas sobre una bandeja de horno con papel vegetal.
Metemos la bandeja en el horno y bajamos la temperatura a 180º. Cuando estén doraditos los sacamos del horno y los dejamos enfriar para poder rellenarlos.
Procedemos a montar la nata que debe estar muy fría (es conveniente que el bol y las varillas también estén muy fríos).
Ponemos la nata en el bol y empezamos a batir (yo lo hago a velocidad 6 con la Kitchen Aid). Cuando empiece a tomar consistencia cremosa, añadimos el azúcar glasé poco a poco y continuamos batiendo sin dejar de vigilar. En cuanto esté consistente y empiece a brillar, ya estará lista.
Apartamos un poco de nata y le añadimos pasta de frambuesa a nuestro gusto. Cuidado, que si nos pasamos nos puede quedar muy ácida!
Mezclamos con movimientos envolventes hasta obtener una mezcla homogénea.
Metemos las dos natas en mangas pasteleras y rellenamos los éclairs. Para rellenarlos los podéis cortar por la mitad o podéis hacerles un agujerito. A mi me gusta más abrirlos y que se vea el relleno!
Derretimos por separado el chocolate negro y el blanco al baño maría. Les añadimos un poco de nata, hasta tener la consistencia deseada. Finalmente bañamos los éclairs con el chocolate y terminamos con unos sprinkles.
Lejos queda el Osito Pablito del Mercadona que solía poner el broche final a las barbacoas y cenas con mis amigos. Aunque más traumático era preguntar que había de postre y recibir un NADA por respuesta... WHAT!!??? O_O
Por suerte, eso ha cambiado! Dentro del grupo de amigos de toda la vida, somos tres los que nos hemos aficionado a la pastelería: Victor, Carmelo y yo. De los tres, yo soy la única que no tiene formación pastelera oficial, soy la única autodidacta. Victor y Carmelo se están formando en la escuela de hostelería.
Ahora nunca falta el postre en nuestras celebraciones, a veces hay hasta tres de diferentes!
Para el postre de la última cena que hicimos, tenía ganas de volver a utilizar mi molde Heritage de Nordic Ware...me encanta, es tan cuqui! O sea que empecé la búsqueda de recetas de Bundt Cakes y me topé con esta genialidad de Nutella Bundt Cake del blog I Love Bundt Cakes.
Nutella Bundt Cake a punto de ser devorado!
Siiiii!!! Tiene Nutella integrada en la masa y también por fuera en cascada!! Puro amor! :)
No me enrollo más, vamos a por la receta. Como en mi grupo de amigos hay algún que otro intolerante a la lactosa, los ingredientes lácteos que utilicé eran Kaiku sin lactosa. Ya sé, diréis: oye! pero si la Nutella también lleva leche! O al menos eso dicen en el anuncio... Pues se ve que la leche de la Nutella no les afecta...se ve que son intolerantes selectivos...curioso...
Ingredientes:
Para el Bundt:
- 180 ml de aceite de girasol
- 300 g de harina
- 340 g de azúcar
- 5 huevos
- 240 ml de buttermilk ( si no tenemos buttermilk, podemos sustituirlo por la mezcla de 180 ml de yogur natural con 60 ml de leche. Es lo que yo hice.)
- 200 g de Nutella
- 1 cucharadita de levadura en polvo
- 1/2 cucharadita de sal.
Para el glaseado:
- 4 cucharadas de Nutella
- 2 cucharadas de leche ( si queremos que el glaseado sea más liquido, le iremos añadiendo más leche)
Preparación:
Precalentar el horno a 180º. Engrasar bien el molde con spray desmoldante. Yo también lo espolvoreé con un poco de cacao en polvo.
En un bol tamizamos la harina, la levadura y la sal. Reservamos.
En la batidora a velocidad baja, mezclamos el aceite con el azúcar.
A continuación, añadimos los huevos uno a uno batiendo bien.
Añadimos la Nutella y mezclamos hasta que esté bien integrada.
Vamos añadiendo alternativamente la mezcla de harina con el buttermilk en tres veces, empezando y acabando con la harina.
Vertemos la masa en el molde, toda por el mismo lado. Damos un golpecito con el molde sobre la superficie de trabajo para que las burbujas de aire suban.
Horneamos durante unos 55 minutos o hasta que al pinchar con un palillo, este salga limpio.
Cuando lo saquemos del horno, lo dejaremos enfriar durante unos 10 minutos sobre una rejilla. Cuando hayan pasado los 10 minutos desmoldaremos el Bundt Cake con cuidado y dejaremos que se enfríe por completo.
Para el glaseado, mezclaremos la leche y la Nutella con unas varillas de mano y lo verteremos encima del Bundt.
El Bundt sin las cascadas de Nutella, recién salido del horno.
Hoy es un día especial en Catalunya. Es Sant Jordi, el día en que ellos regalan rosas a ellas y ellas les regalan libros a ellos. Yo lo he celebrado igual, pero haciendo una versión comestible de la tradición con estas galletas decoradas de libro, rosa y dragón.
"Cuenta la leyenda que la villa de Montblanc estaba siendo aterrorizada por un colosal dragón. La bestia se había instalado a las afueras del pueblo, infectando el aire y el agua con su aliento apestoso y causando estragos entre el ganado. En su búsqueda de alimento, cada vez se aproximaba más a las murallas, por lo que los vecinos tuvieron que buscar una forma de mantenerlo apartado. Empezaron dándole de comer ovejas; cuando éstas se acabaron, siguieron con los bueyes, y luego con los caballos. Y por fin no tuvieron más remedio que sacrificar a los propios habitantes. Se metieron los nombres de todos en un puchero, también el del rey, y el de su hija la princesa, y cada día una mano inocente decidía quien moriría la mañana siguiente. Y una tarde la escogida fue la princesa. Dicen unos que el rey lloró y suplicó a sus súbditos por la vida de su hija, pero que de nada le sirvió, ya que no era el único padre desconsolado. Cuentan otros que el rey entregó a su hija con valentía y entereza. Sea como fuere, la joven salió de las murallas y se dirigió hacia su triste destino.
Cuando el terrible dragón avanzaba hacia ella, surgió entre la bruma un hermoso caballero vestido de blanco sobre un caballo blanco que arremetió contra la bestia. El animal, herido, se sometió al caballero, que le ató al cuello un extremo del cinturón de la princesa. La dama tomó el otro extremo del cinturón y, para pasmo de los pobladores de Montblanc, condujo al dragón como a un perrito hasta la puerta de la ciudad. Allí, a la vista de todos, el caballero remató a la bestia de un certero golpe de lanza. Dicen unos que el dragón se fundió y fue absorbido por la tierra. Cuentan otros que un gran charco de sangre se formó a los pies del caballero. Sea como fuere, en aquel mismo instante creció un rosal y de sus ramas brotaron rojas rosas. Jorge, o Jordi, o George, o Giorgios, que es como se llamaba el caballero, obsequió a la princesa con una de esas rosas.
Semejante gesta hizo que el santo caballero alcanzase fama y popularidad durante la Edad media, y que fuera escogido patrón de la caballería y la nobleza."
También estuve practicando con el chocolate plástico y hice estas rosas.
Bueno, pues espero que os regalen muchos libros y muchas rosas a lo largo del día.